




Hay un barrio en Buenos Aires dominado por la pasión futbolera, como muchos otros, y que respira Fútbol desde hace más de un siglo. Sarandí, ubicado al sur del Conurbano bonaerense es un barrio de fútbol por naturaleza. Sus habitantes, en su mayoría descendientes de italianos y españoles, han canalizado su entusiasmo por el balompié en dos instituciones cercanas al barrio: Independiente e Racing de Avellaneda.Sin embargo, a mediando el siglo pasado, los habitantes de la zona fueron de un hecho que los marcaría para toda la vida: vieron nacer Arsenal, que unía en su camiseta los colores de Racing e Independiente y los enlazaba a ellos con el único objetivo de jugar al fútbol.
Era el 11 de Enero de 1957 cuando una decena de jóvenes, algunos hinchas de los anteriores equipos, decidieron dar origen en el bar "Las Tres F" a un clúb de fútbol. Los colores de la camiseta, desde un pequeño inicio fueron fondo blanco con rayas verdes horizontales, pero luego debido al espíritu de la fundación se transformaron en los actuales celeste y rojo, para unir a los jóvenes del barrio sin distinción de camisteas. Era obvio que el celeste y el rojo debían colorear las camisetas del naciente club. A la hora del nombre, no había muchas opciones, aunque existió una que enseguida fué aceptada por todos, el nombre del mejor club del mundo en el año: Arsenal de Inglaterra.Así fue como nació Arsenal Fútbol Club, el que fue autorizado por AFA a competir el 3 de marzo de 1961.
Allí nace la historia de Arsenal. Varios años antes de su fundación, cuando un equipo de fútbol que jugaba en la liga de Avelaneda en la década del 40, cansado de pelearse en los partidos, decidió aunar fuerzas y organizarse como club.El primer partido oficial fué el sábado 13 de mayo de 1961, cuando jugó para el torneo de aficionados de la AFA, lo que hoy sería la primera D, frene al club Piraña, con quien empató en un gol marcado por su goleador histórico Héctor Grondona.
En su segundo año de competición oficial, Arsenal demostró que quería hacerse escuchar. En el torneo de 1962 consiguió el primero de sus logros futbolistícos cuando ascendió a la primera C tras conseguir de manera invicta el torneo. De los 29 partidos jugados, venció en 22 de ellos y empató las 7 restantes. La final del certamen, jugada en el Estadio Monumental de Nuñez frente a Estudiantes, arrojó una victoria de 2 a 1 para Arsenal.
La primera C solo fué una estadía pasajera, ya que dos años más tarde, tras consagrase campeón del torneo de 1964, consiguió el ascenso a Primera B. Habían pasado solamente tres años de la afiliación a la AFA y el equipo de Sarandí ya estaba a un solo paso de la máxima categoría del fútbol Argentino.Sin embargo, transcurrienron 20 años con el equipo en la segunda división hasta que en 1984 descendió a la Primera C, de donde regresó nuevamente en 1986. Sin embargo, ese mismo año, la AFA reestructuró sus torneos y creó la Primera B Nacional, lo que fué para Arsenal un descenso de categoría de forma virtual y fuera de la cancha, ya que a partir de ese momento jugaría en la tercera división.
El sueño de la Primera división parecía hacerse esperar, si bien el equipo poco a poco se afianzaba en su división, las esperanzas de un pronto ascenso eran pocas. En 1992 el club resurgió de la etapa de quietud y volvió a arremolinar las aguas. Ese año se consiguió el ascenso al Nacional B luego de vencer en la final a Alvarado de Mar del Plata. Era momento de mantenerse, de crecer y de acercarse con chances al ascenso a primera A.pero cuatro años más tarde, nuevamente la realidad del descenso golpeó las puertas de Arsenal. era 1996 y había que retomar energías desde la primera B. Sin embargo, un nuevo reordenamiento en AFA permitió que Arsenal tuviera una última chance para mantenerse en el Nacional B, debió jugar un reclasificatorio ante San Miguel y la victoria en el segundo partido por 1 a 0, luego de un empate a cero en el partido de ida, le permitió al club seguir en la segunda división.Faltaba poco para fin del milenio cuando al equipo de Sarandí le surgió una inmejorable oportunidad para llegar por fin a la primera división. En aquel momento debió jugar las semifinales del reducido ante Instituto de Córdoba, pero la ventaja deportiva del equipo cordobés hizo que, tras dos empates, fuera Instituto quien clasificara para la final y que Arsenal continuara esperando otra instancia para ascender.El torneo de la B Nacional del año 2001/2002 había sido encarado por la dirigencia de la institución con el objetivo de mantenerse en la categoría. Algunas magras campañas anteriores habían hecho que el club peligrase es esa división y de debieron poner todas las energías en seguir en la B Nacional. El equipo, dirigido ahora por Jorge Burruchaga, comenzó a obtener muy buenos resultados,. Tanto fue así que, casi inmediatamente, el riesgo del descenso sonaba lejano y comenzó a escucharse en los pasillos del club la palabra ascenso. Algo impensado para muchos a comienzos de la temporada, era factible, y más aún luego de obtener la zona A, y de clasificar al octogonal final por el ascenso. Finalmente, el sueño se hizo realidad tras obtener el octogonal y lograr el ansiado ascenso.El arribo a Primera División, tras 45 años de historia, era un hecho para Arsenal. Además del ascenso, el club consiguió el record de ser el primer club en consagrarse campeón en todas las categorías del ascenso y luego llegar a la máxima categoría.
Eduardo Urtasúm, goleador del equipo en la década del 80, hincha fanático del club e hijo de uno de los fundadores, resume aquel acontecimiento del 18 de mayo del 2002: "Mi padre y el resto de los pioneros seguramente se habrían imaginado a Arsenal en Primera. Eran soñadores y no creo que lo hayan fundado para que nunca ascendiera. Pienso que era el sueño de todos. Gracias a Dios en este presente se dio lo que ellos soñaban y que las generaciones posteriores podemos disfrutar".
La historia de Arsenal es similar a la de un cuento de hadas. Su caso es el de uno entre un millón, algo más que un “expediente x”. Digamos que se trata de un recital de éxitos que, año tras año, se han ido concatenando hasta desembocar en un final más que feliz, prácticamente tan indescriptible como increíble. Allá por los años cincuenta, concretamente un 11 de enero de 1957, los hermanos Grondona, Julio, hoy presidente de la AFA, y Héctor, junto a un grupo de amigos, decidieron poner en marcha una idea loca y apasionada: crear un tercer gran club en Avellaneda.
Los fundadores eran todos hinchas de Independiente y Racing, y por ello, a la hora de elegir los colores identificativos del emergente equipo, combinaron el azul de Racing con el rojo de Independiente. Así nació en un bar de Sarandí, localidad del partido de Avellaneda, un equipo que tomó el nombre del Arsenal inglés en homenaje a la gran temporada que realizaron aquel año los ‘Gunners’. Comenzó entonces un proyecto sin pretensión de competir con la Academia y el Rojo, sino más bien con el objetivo de demostrar que el fútbol puede unir tanto como separar, incluso en un país tan pasional como el argentino.
Pues bien, lo que en un principio era una bonita iniciativa, ha acabado convirtiéndose en una realidad incontestable del fútbol argento. Así es. Tras años jugando en divisiones inferiores, el equipo de los Grondona (después de presidirlo Julio, lo hizo su hermano y ahora su hijo es el que lo maneja) consiguió subir a Primera en 2002, un hecho que levantó la admiración del resto del país, incluso el respeto de sus dos grandes vecinos. Era un sueño codearse con Independiente y Racing para los de Sarandi y lo mejor de todo es que no quedó ahí la cosa, porque lo que principio debía ser una pasajera experiencia en la elite, acabó convirtiéndose en una estancia más larga de lo esperado.
De ahí al anterior Apertura, en el que Arsenal rompió todas las quinielas y consiguió acabar quinto clasificado, empatado a puntos con los de la Doble Visera y superando ampliamente a los racinguistas. Se pensó que les había sonado la flauta a los hombres de Grondona. Pero no, casualidades las justas, pues el comienzo del equipo de Gustavo Alfaro en el Clausura ha sido espectacular, encadenando tres victorias en los tres choques disputados. Este fin de semana le metió cuatro a Nueva Chicago, con dos de Obolo, otro de la joven promesa cedida por Boca, Mouché, y finalmente uno de Raymonda. Fue un auténtico recital el del Arse, que pasó por encima de su rival, dando gusto ver a un equipo tan humilde y contundente, que quiere soñar, algo que está siempre permitido hacer, y más cuando se hace con tantos argumentos.
Riquelme vuelve a ser el líder
Curiosas son las cosas, mientras en Sarandi ríen, a pocos kilómetros, en la ciudad de Avellaneda, se hinchan de llorar. Los clásicos de la jornada se fueron para La Boca y Núñez y Racing e Independiente se quedan con dos y un punto, respectivamente, completando un más que decepcionante inicio de Clausura. Boca se impuso 1-3 en el Cilindro al Rojo. No es que fuera mejor el Xeneize, de hecho comenzó perdiendo. En cambio, se impuso la calidad individual de los craks bosteros, particularmente de Juan Román Riquelme. El ex del Villarreal volvió a reinar. Tocó el cuero en el primer periodo hasta en 45 ocasiones. Era el caudal del juego de su equipo y sus sutiles caricias al balón cada vez eran más precisas. Dos de esos toques fueron magistrales, terminales asistencias para que en cuestión de un minuto Boca levantara el encuentro cuando se acercaba el descanso. Primero le sirvió el empate a Nery Cardozo y después le puso el 1-2 a Palacio. Colosal. Hecho eso, miró a la grada y seguramente guiño el ojo a un público local que desde que arrancó el partido no paraba de cantar: “Riquelme, fracasado, oh, oh…” Se tragaron sus palabras. Ojo que Román despierta y que a cada uno le pille confesado.
Todavía había más. Porque Boca en el segundo periodo demostró que atrás también sabe jugar. Supo defender su renta, a pesar de que se quedó con uno menos, por expulsión del joven Banega. A pesar de la exhibición de Riquelme, lo mejor aún no había llegado. Acaeció en la recta final, cuando los de Burruchaga, técnico de Independiente, se volcaban arriba y el Loco Palermo, ese jugador que tantas críticas ha recibido, pero que en Boca presenta unos números espectaculares, demostró que aunque su estilo es tosco y poco vistoso, también puede hacer obras de arte. Hizo lo que ni siquiera Pelé consiguió. Desde su propio campo vio adelantado a Ustari, el mejor portero del campeonato, y chutó sin complejos, batiendo al meta local desde decenas y decenas de metros, provocando el delirio de los hinchas de Boca desplazados a Avellaneda. Martín estalló de júbilo e incluso sus ojos se humedecieron, en un claro gesto de rabia. El mensaje es el siguiente: a sus 33 años todavía quiere seguir dando guerra.
River sigue ganando
Las buenas sensaciones de Boca, que va claramente a más, las transmitió River en el primer periodo de su encuentro ante Racing. Los millonarios protagonizaron con diferencia el mejor partido de la jornada. Derrotaron en el otro clásico de la jornada a la Academia por 4-2, en un vibrante partido disputado en Liniers (campo de Vélez), debido al cierre de El Monumental. La primera parte de los de Passarella fue trepidante, con un gran Beluschi, pero a pesar de ello se llegó al descanso en tablas. Se adelantó Falcao e igualó por sorpresa Sosa. En el segundo periodo River tampoco se lució, pero lo que es evidente es que anda mucho más sobrado que un Racing que ni siquiera tiene rumbo, mostrando unos alarmantes errores defensivos atrás. Otro tanto de Falcao, si no es Farias es él, y uno de Galván encarrilaron el asunto, pero un zapatazo del ‘Enano’ Maxi Morález volvió a poner tensión a un choque que se reactivó cuando él y el Piojo López saltaron a la cancha. El ex del Valencia tuvo el empate en sus botas, en un mano a mano con Carrizo, pero se adornó demasiado y acabó perdiendo la valiosísima oportunidad. Poco más tarde Zapata confirmaba con el último tanto de la tarde una más que merecida victoria de los Millonarios, que junto con Arsenal co-lidera la tabla. River sigue sin jugar fino, pero sus partidos los saca adelante con una tremenda solvencia, mientras que los de Merlo, entrenador de Racing, vuelven a desilusionar a su gente, pues parece que otro año más estarán condenados a la vulgaridad de la tabla.
La gran sorpresa la puso Argentinos Juniors, el Bicho, que se impuso a domicilio a Vélez, uno de los conjuntos que mejor estaba jugando. El equipo de Liniers no supo afrontar a un Argentinos muy superior, que se impuso con goles de Desabato y Leonel Núñez. El conjunto de La Volpe se estrelló una y otra vez contra un rival muy bien ordenado y sus individualidades a penas brillaron, estando especialmente gris un Mauro Zarate que sólo quiso hacer la guerra por su cuenta.
Otro que no falla es San Lorenzo. Ramón Díaz le ha dado aire nuevo al Cuervo, así se conoce a San Lorenzo, que después de ganar el clásico ante Racing entre semana en el partido atrasado del Aperura, se impuso en La Boca (el campo del equipo azulgrana estaba clausurado por una fecha) por la mínima ante Belgrano. Volvió a marcar el peruano Malingas Jiménez, quien está totalmente enrachado. Mucho ojo con San Lorenzo que ya suma siete puntitos y pinta muy, pero que muy bien, pues parece que con Díaz al mando todo le funciona.
Destacable también es la victoria de Gimnasia de La Plata ante su homónimo de Jujuy, por un claro 2-0. El Lobo platense mejoró considerablemente su imagen con un espectacular Alderete que pasó de ser suplente a principios de temporada a estrella de los suyos en el fin de semana. Estudiantes empató a dos en casa ante Colón, en un encuentro en el que fue mucho mejor que el rival, pero donde se estrelló continuamente con los palos. Aún así, los del Cholo Simeone siguen sin conocer la derrota y continúan apuntándose a todo. El que va a más y también gusta es Lanús, que después de ganar el clásico del Sur ante Banfield se merendó a domicilio a Newell’s. Ojo con la Lepra, que todavía sigue sin sumar un solo punto y su situación es más que preocupante.
Por último Rosario Central y Banfield igualaron a uno, mientras que Godoy Cruz, ya suma dos victorias en un fenomenal comienzo de temporada, goleó por un contundente 3-0 al cervecero Quilmes, que pinta excesivamente mal. La jornada que viene se presenta interesantísima con clásico en la Bombonera entre dos equipos al alza, Boca y San Lorenzo. Veremos cómo recibe la hinchada Xeneize al técnico azulgrana Ramón Díaz, querido ex jugador de River.
Los fundadores eran todos hinchas de Independiente y Racing, y por ello, a la hora de elegir los colores identificativos del emergente equipo, combinaron el azul de Racing con el rojo de Independiente. Así nació en un bar de Sarandí, localidad del partido de Avellaneda, un equipo que tomó el nombre del Arsenal inglés en homenaje a la gran temporada que realizaron aquel año los ‘Gunners’. Comenzó entonces un proyecto sin pretensión de competir con la Academia y el Rojo, sino más bien con el objetivo de demostrar que el fútbol puede unir tanto como separar, incluso en un país tan pasional como el argentino.
Pues bien, lo que en un principio era una bonita iniciativa, ha acabado convirtiéndose en una realidad incontestable del fútbol argento. Así es. Tras años jugando en divisiones inferiores, el equipo de los Grondona (después de presidirlo Julio, lo hizo su hermano y ahora su hijo es el que lo maneja) consiguió subir a Primera en 2002, un hecho que levantó la admiración del resto del país, incluso el respeto de sus dos grandes vecinos. Era un sueño codearse con Independiente y Racing para los de Sarandi y lo mejor de todo es que no quedó ahí la cosa, porque lo que principio debía ser una pasajera experiencia en la elite, acabó convirtiéndose en una estancia más larga de lo esperado.
De ahí al anterior Apertura, en el que Arsenal rompió todas las quinielas y consiguió acabar quinto clasificado, empatado a puntos con los de la Doble Visera y superando ampliamente a los racinguistas. Se pensó que les había sonado la flauta a los hombres de Grondona. Pero no, casualidades las justas, pues el comienzo del equipo de Gustavo Alfaro en el Clausura ha sido espectacular, encadenando tres victorias en los tres choques disputados. Este fin de semana le metió cuatro a Nueva Chicago, con dos de Obolo, otro de la joven promesa cedida por Boca, Mouché, y finalmente uno de Raymonda. Fue un auténtico recital el del Arse, que pasó por encima de su rival, dando gusto ver a un equipo tan humilde y contundente, que quiere soñar, algo que está siempre permitido hacer, y más cuando se hace con tantos argumentos.
Riquelme vuelve a ser el líder
Curiosas son las cosas, mientras en Sarandi ríen, a pocos kilómetros, en la ciudad de Avellaneda, se hinchan de llorar. Los clásicos de la jornada se fueron para La Boca y Núñez y Racing e Independiente se quedan con dos y un punto, respectivamente, completando un más que decepcionante inicio de Clausura. Boca se impuso 1-3 en el Cilindro al Rojo. No es que fuera mejor el Xeneize, de hecho comenzó perdiendo. En cambio, se impuso la calidad individual de los craks bosteros, particularmente de Juan Román Riquelme. El ex del Villarreal volvió a reinar. Tocó el cuero en el primer periodo hasta en 45 ocasiones. Era el caudal del juego de su equipo y sus sutiles caricias al balón cada vez eran más precisas. Dos de esos toques fueron magistrales, terminales asistencias para que en cuestión de un minuto Boca levantara el encuentro cuando se acercaba el descanso. Primero le sirvió el empate a Nery Cardozo y después le puso el 1-2 a Palacio. Colosal. Hecho eso, miró a la grada y seguramente guiño el ojo a un público local que desde que arrancó el partido no paraba de cantar: “Riquelme, fracasado, oh, oh…” Se tragaron sus palabras. Ojo que Román despierta y que a cada uno le pille confesado.
Todavía había más. Porque Boca en el segundo periodo demostró que atrás también sabe jugar. Supo defender su renta, a pesar de que se quedó con uno menos, por expulsión del joven Banega. A pesar de la exhibición de Riquelme, lo mejor aún no había llegado. Acaeció en la recta final, cuando los de Burruchaga, técnico de Independiente, se volcaban arriba y el Loco Palermo, ese jugador que tantas críticas ha recibido, pero que en Boca presenta unos números espectaculares, demostró que aunque su estilo es tosco y poco vistoso, también puede hacer obras de arte. Hizo lo que ni siquiera Pelé consiguió. Desde su propio campo vio adelantado a Ustari, el mejor portero del campeonato, y chutó sin complejos, batiendo al meta local desde decenas y decenas de metros, provocando el delirio de los hinchas de Boca desplazados a Avellaneda. Martín estalló de júbilo e incluso sus ojos se humedecieron, en un claro gesto de rabia. El mensaje es el siguiente: a sus 33 años todavía quiere seguir dando guerra.
River sigue ganando
Las buenas sensaciones de Boca, que va claramente a más, las transmitió River en el primer periodo de su encuentro ante Racing. Los millonarios protagonizaron con diferencia el mejor partido de la jornada. Derrotaron en el otro clásico de la jornada a la Academia por 4-2, en un vibrante partido disputado en Liniers (campo de Vélez), debido al cierre de El Monumental. La primera parte de los de Passarella fue trepidante, con un gran Beluschi, pero a pesar de ello se llegó al descanso en tablas. Se adelantó Falcao e igualó por sorpresa Sosa. En el segundo periodo River tampoco se lució, pero lo que es evidente es que anda mucho más sobrado que un Racing que ni siquiera tiene rumbo, mostrando unos alarmantes errores defensivos atrás. Otro tanto de Falcao, si no es Farias es él, y uno de Galván encarrilaron el asunto, pero un zapatazo del ‘Enano’ Maxi Morález volvió a poner tensión a un choque que se reactivó cuando él y el Piojo López saltaron a la cancha. El ex del Valencia tuvo el empate en sus botas, en un mano a mano con Carrizo, pero se adornó demasiado y acabó perdiendo la valiosísima oportunidad. Poco más tarde Zapata confirmaba con el último tanto de la tarde una más que merecida victoria de los Millonarios, que junto con Arsenal co-lidera la tabla. River sigue sin jugar fino, pero sus partidos los saca adelante con una tremenda solvencia, mientras que los de Merlo, entrenador de Racing, vuelven a desilusionar a su gente, pues parece que otro año más estarán condenados a la vulgaridad de la tabla.
La gran sorpresa la puso Argentinos Juniors, el Bicho, que se impuso a domicilio a Vélez, uno de los conjuntos que mejor estaba jugando. El equipo de Liniers no supo afrontar a un Argentinos muy superior, que se impuso con goles de Desabato y Leonel Núñez. El conjunto de La Volpe se estrelló una y otra vez contra un rival muy bien ordenado y sus individualidades a penas brillaron, estando especialmente gris un Mauro Zarate que sólo quiso hacer la guerra por su cuenta.
Otro que no falla es San Lorenzo. Ramón Díaz le ha dado aire nuevo al Cuervo, así se conoce a San Lorenzo, que después de ganar el clásico ante Racing entre semana en el partido atrasado del Aperura, se impuso en La Boca (el campo del equipo azulgrana estaba clausurado por una fecha) por la mínima ante Belgrano. Volvió a marcar el peruano Malingas Jiménez, quien está totalmente enrachado. Mucho ojo con San Lorenzo que ya suma siete puntitos y pinta muy, pero que muy bien, pues parece que con Díaz al mando todo le funciona.
Destacable también es la victoria de Gimnasia de La Plata ante su homónimo de Jujuy, por un claro 2-0. El Lobo platense mejoró considerablemente su imagen con un espectacular Alderete que pasó de ser suplente a principios de temporada a estrella de los suyos en el fin de semana. Estudiantes empató a dos en casa ante Colón, en un encuentro en el que fue mucho mejor que el rival, pero donde se estrelló continuamente con los palos. Aún así, los del Cholo Simeone siguen sin conocer la derrota y continúan apuntándose a todo. El que va a más y también gusta es Lanús, que después de ganar el clásico del Sur ante Banfield se merendó a domicilio a Newell’s. Ojo con la Lepra, que todavía sigue sin sumar un solo punto y su situación es más que preocupante.
Por último Rosario Central y Banfield igualaron a uno, mientras que Godoy Cruz, ya suma dos victorias en un fenomenal comienzo de temporada, goleó por un contundente 3-0 al cervecero Quilmes, que pinta excesivamente mal. La jornada que viene se presenta interesantísima con clásico en la Bombonera entre dos equipos al alza, Boca y San Lorenzo. Veremos cómo recibe la hinchada Xeneize al técnico azulgrana Ramón Díaz, querido ex jugador de River.





























